Crea un agujero negro en casa

Gracias al #RetoFamiliaMinimalista, en los últimos 3 meses he estado mucho más consciente de las cosas que sé sobre el minimalismo para mantener mi casa con lo esencial, libre de desorden. Mi hallazgo principal fue la importancia de tener un ¨agujero negro¨ en casa. Déjenme les cuento la historia desde el principio para que me entiendan.

En abril de este año decidimos quitarle la cuna a nuestra hija, ella detestaba la idea de sentirse atrapada en una cuna sola. Esa misma cuna había sido lo máximo para Santi, mi hijo mayor que amaba dormir solo, tanto, que casi no logramos pasarlo a una cama cuando nació Amalia. Pero como muestra de que cada hijo es un universo diferente, ella no nació sino para dormir con sus papás o en una superficie donde ellos también cupieran de vez en cuando para el apego eterno.

Así fue como, enfocados por la metodología Montessori, pusimos a Amalia a dormir en un colchón, con la idea de que al ser tan pequeña no tuviera ningún riesgo y pudiera ella misma subirse y bajarse sin problema de su cama. ¡Y sí! La idea fue un éxito.

Lo interesante de este ejercicio fue descubrir el poder de un agujero negro. Resulta que la cuna se quedó en nuestra sala por 1 mes mientras evaluamos si la decisión era una ”buena decisión” y en menos de una semana estaba llena de mil cosas: maletas, libros, juguetes, ropa, etc., y los lugares donde normalmente siempre se hacían estos tumultos de desorden estaban totalmente limpios. Para que se pongan en contexto, un agujero negro es un área en el espacio donde la gravedad es tan fuerte que incluso la luz no puede escapar de él. Metafóricamente, varias veces me tocó sacar a los chicos jugando sumergidos en el agujero negro (desorden) de la cuna.

Decidí no hacer nada conscientemente y no arreglé lo que teníamos dentro de la cuna. Por primera vez desde que nos mudamos al apartamento, nuestra mesa del comedor no tenía papeles encima, llaves, juguetes, ropa doblada y la silla de la entrada donde nos ponemos los zapatos al salir, estaba sin carteras y maletas. Era un sueño hecho realidad. ¿Qué pasaría cuando la cuna saliera definitivamente de la casa? ¿Volvería el desorden a proliferarse?

Finalmente la cuna salió, y con ella, también muchas de las cosas que duraron ahí dentro y nadie extrañó. El desorden en la mesa del comedor volvió, y la silla se convirtió de nuevo en el ponedero de maletas. Esto es como la vida, por más que queramos controlar y estructurar algunas cosas, siempre hay algo de la naturaleza humana que perdura, por lo que lo mejor es aprender a querer eso y sacarle provecho.

La mayoría de las cosas que crean desorden en casa son debido a, primero, no tener un lugar específico para ponerlas, y segundo, a la procrastinación y la pereza de no querer hacer cosas que a veces solo nos toman menos de 2 minutos. Pero la segunda en ocasiones vale porque como padres de niños pequeños estamos tan cansados, que estos dos minutos son mejor invertirlos descansando que manteniendo un espacio limpio y minimalista.

Todo artículo debe tener su propia casa, un lugar específico en nuestro hogar que al estar ubicados allí, estarán siempre en orden. Lo mismo pasa con nuestras ideas.

La semana pasada me decidí a diseñar mi agujero negro en casa, así que puse dos lindas canastas, una en el piso de la sala y la otra en la entrada del apartamento donde se acumula más desorden o juguetes en el suelo. Y aunque ya hemos trabajado con los niños en la recogida de todos los juguetes antes de ir a dormir, en ocasiones durante el día es complicado caminar si enterrarse una ficha de lego.

 

Pues mis canastas han sido un éxito y aquí te cuento todo lo que nos han beneficiado:

  1. Transportar más desorden a la vez: a veces me encuentro caminando una y otra vez al mismo cuarto llevando juguetes y ropa de los chicos, ahora llevamos la canasta y hacemos un solo viaje.
  2. Hábito de organizar antes de dormir: Ya teníamos nuestra rutina de ordenar con los niños antes de enviarlos a dormir, ahora cada uno toma su canasta y vamos guardando las cosas en su sitio como en un juego: ¡¿Quién vacía su canasta primero?!
  3. Listos para visitas en cualquier momento: Las canastas también nos han servido para meter todo lo que anda desordenado, así logramos estar listos para visitas sin anunciar, cosa que me encanta. A veces la maternidad nos vuelve tan cuadriculadas, por lo que hace un poco de falta la vida impulsiva que teníamos antes.
  4. ¿Cansados? ¿Muchas emociones este mundial? tiremos todo a la canasta y relajémonos: Hay días en que no nos sobreactuamos con organizar las canastas y nos quedamos dormidos, aun así el apartamento se ve limpio y casi todo está en las canastas.

Abraza el hecho de que no eres perfecta; eres humana, cometes errores, te sientes cansada, desanimada y lloras de vez en cuando. No se trata de ser súper mamás buscando ser las mejores en todo, sino de encontrar nuestro enfoque o nuestro rol, para delegar e improvisar en el resto. ¡Ser felices! Ser mamá es una montaña rusa entre mostrar nuestra mejor cara y dar el mejor ejemplo para nuestros hijos, incluso sintiendo en ocasiones que ya no podemos más. No te des duro, dale la vuelta a las cosas que no funcionan y ponlas a trabajar a tu favor.

Que tus metas sean esos agujeros negros que te arrastran a invertir tu tiempo en lo que es importante para ti y te regalan balance para vivir tus sueños con tu familia. ¡Lo demás mételo en tus canastas!

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