Mamás influenciadoras: Queremos influenciadores reales

El lunes pasado, estudiando los cuestionarios de mis clientes, me di cuenta de que la razón de las mujeres cuando me consultan, sigue un patrón casi constante; más del 70% están buscando ser una “mujer-mamá perfecta”. Y yo me pregunto, ¿De donde sacan el modelo de perfección que imaginan?

En una de mis consultas le pedí a una mamá (Que me autorizó para compartirlo aquí) que cerrara los ojos y se imaginara a ella siendo perfecta. La llevé de la mano por un ejercicio de visualización donde me describió que era para ella la perfección. El resultado era algo así como esta imagen (Ficticia e ilusoria):

Luego le hice la siguiente pregunta: Cuando has tratado de que un día sea perfecto (así como te lo imaginas) ¿cómo ha sido el resultado?

“Malo, muy malo…. caótico, ¡terrible! Como ejemplos me puso algunos fines de semana, las fiestas de sus hijos, las rutinas de la mañana y la noche cuando se empeña en que salgan perfectas, las salidas a los restaurantes, etc. Casi que me nombró todas las actividades diarias.

Y mi última pregunta fue: Si pudieras mostrarme con imágenes la mamá que quieres ser, ¿qué me mostrarías? Y fue aquí donde descubrí el meollo del asunto. Mi cliente se dirigió a las redes sociales y empezó a mostrarme fotos de instagram y me dijo, enseñándome una foto de una mamá tomando el desayuno en la cama, maquillada, con un despeinado perfecto, sin ojeras, con un bebé y un niño impecablemente peinados y con pijamas relucientes, flores, colores perfectos… “Yo estoy muy lejos de parecerme a esto” A lo que respondí: “¡Toda mamá real y saludable mentalmente lo está!, yo tambien lo estoy”. (La foto descrita no será publicada por respeto a la identidad de la mamá influenciadora) “¿Acaso hay alguna mamá que se levante maquillada y todo a su alrededor esté impecable, ordenado y reluciente? Yo no comeria el desayuno con mis dos hijos en la cama si no quiero que mi cama termine echa un desastre.”

Hoy quiero hacer un llamado a las mamás y a la mujeres en general, a que cuestionen algunas cuentas que ven en las redes sociales y se enteren de que no todo lo que brilla es oro. Muchas de esas fotos que ven, fueron resultado de largas jornadas de fotografía para tener como resultado una foto “natural” y perfecta. Así que lo que veas en las redes te debe servir para aprender, admirar, conocer algún producto o servicio, etc., más no para compararte y sentir que no eres o no tienes suficiente con lo que eres.

Quiero dirigirme a los influenciadores para que tomen conciencia de la responsabilidad que tienen como líderes de opinión o difusores de información. Hay muchos que admiro, por supuesto, pero a hay algunos que carecen de consciencia con las generaciones futuras y con las personas que les siguen; venden ideas erróneas de cómo debería ser la vida, entregándole a sus seguidores aspiraciones que solo los llevan a la frustración. Tenemos que ser conscientes de la imagen que proyectamos a las generaciones futuras y de los estándares de perfección que les estamos creando.

Queremos realidad: La belleza real está en la imperfección, las emociones y la composición. Queremos influenciadores y específicamente mamás influenciadoras, en situaciones reales, muertas de la risa con sus hijos, naturales y sin edición. Con las uñas sin pintar, comiendo felices, con ojeras; queremos ver flacas, gordas, chiquitas y altas… que vendan un estilo real y diferente a todo lo que se ve últimamente, para aprender o encontrar inspiración en ello, y finalmente si los niños son protagonistas de sus cuentas, hagamos de las sesiones fotográficas con ellos, un juego y no una jornada laboral.

Con mi cliente hemos trabajado ya varias sesiones en eliminar su afán por ser perfecta y hemos visto juntas una disminución significativa en su ansiedad, cansancio diario y sus frustraciones. Trabajamos cada sesión en encontrar el balance que ella necesita como madre y mujer, y lo más importante, vivir y dejar vivir, dejar la crítica y la competencia a un lado y enfocarse únicamente en ella, su familia y su propia felicidad.

Este blog está también inspirado en una publicación de @luciabe que me encantó en Instagram.

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