Domenica, una mamá que nos cuenta qué se siente criar a su hijo sola

‘¿No estarás embarazada?” me dijo mi amiga cuando le comentaba que me sentía rara. ‘¡Imposible!’ le contesté. Hacía tiempo que había tirado la toalla y perdido la esperanza de formar una familia algún día. El resultado positivo del test de embarazo me dejó de piedra. ¡Me eché a llorar! Desde luego no era el momento para tener un hijo. Me encontraba en una fase de cambios: acababa de mudarme a esta ciudad, estaba buscando piso, retomando mi trabajo de abogada autónoma y encima, esa relación ni siquiera estaba formalizada. De donde vengo yo, primero te casas en la Iglesia y luego tienes hijos. Aunque tuviera ya 38 años, sabía que esa noticia iba a chocar a mi familia, y eso me preocupaba.

Los primeros cinco meses no se lo conté a nadie. Necesité ese tiempo para elaborar este embarazo y hacerlo mío. Aunque tuviera el insomnio típico de embarazada seguí trabajando como si nada, y la verdad es que no me faltaba energía. Sin su papá, que vive y trabaja lejos, fui a hacerme las primeras pruebas yo sola. No fue fácil pero mi hijo me dio fuerza. Cuando necesitaba desahogarme, me acariciaba la barriga y hablaba con él. ¿Con quién más podía hablar? Al fin y al cabo estaba feliz e ilusionada de dar a luz a mi hijo.

Los primeros meses después del parto me quedé en casa de mis padres, pero una vez recuperada tuve que retomar mi vida ya que, siendo una profesional autónoma, no podía seguir sin trabajar. Dejé el pueblo para volver a casa, en la ciudad, donde viviríamos solos, mi hijo y yo. Mi madre se esperaba que volviera a casa a los dos días. Sin embargo, yo era consciente de que, llegado el momento, tendría que hacerme cargo de mi hijo sola y estaba muy determinada.

Durante el día me ocupaba de mi hijo para que no me echara de menos. Luego, esperaba a que se durmiera para poder trabajar. En esa época apenas dormía. Recuerdo que cuando era muy chiquito, puse un par de edredones en el suelo del salón para que jugara tranquilo, sin el riesgo de caerse. A la gente le chocaba cuando se lo decía. Luego le desacostumbré a estar en brazos, lo dejaba mucho en el parque infantil, incluso cuando estábamos con mis padres. Está claro que estando sola en casa no podía tenerlo en brazos todo el día. Era importante que mi hijo aprendiera a estar solo mientras yo me ocupaba de otras tareas. Y cuando no me quedaba otra opción para poder trabajar, tuve que traérmelo unas cuantas veces a la oficina.

Una noche se cayó del sofá y empezó a llorar. Me volví loca sin saber a quién llamar. ¿Quién me podría ayudar a la una de la mañana? Mi familia y su papá tardarían mucho en llegar. No tenía a nadie cercano para ayudarme y tampoco podía meterlo en el coche porque lloraba demasiado. En ese momento entendí lo que significa vivir sola con tu hijo. Recibo mucha ayuda pero realmente en el día a día estamos solos.

A su papá le vemos solamente los fines de semana y desde muy pronto empecé a salir sola con mi hijo. Durante el verano lo llevaba sola a la playa cuando todavía era muy pequeño. Hasta nos fuimos solos de vacaciones a visitar a una amiga. Mucha gente se sorprende y piensa que soy muy valiente por hacer todo esto sola. Sin embargo, en el día a día me aburre salir siempre sola con mi nene y acabo quedándome en casa. Encontrar a gente con la que quedar se ha vuelto difícil. Por un lado, tengo la sensación de que las demás madres no salen si no lo tienen todo programado con antelación. Es como si les costara improvisar o salir sin sus maridos. Durante el embarazo, con las amigas que se encontraban en mi misma situación, soñábamos con salir de paseo con nuestros hijos. Sin embargo, llegado el momento, nunca lo hicimos, y eso me entristece. Por otro lado, a lo largo de este año, me di cuenta de que algunos amigos se han ido alejando tras volverme madre. Aún sabiendo que estamos solos, me sorprende que no me inviten a salir o vengan a visitarme para conocerle. Yo les llamo para hacer algo pero siempre ponen excusas. Si no soy yo la que se acerque, no les veo. Quisiera estar con ellos más a menudo pero parece que si no encontramos el momento ideal para vernos, es imposible quedar. Para mí es muy sencillo: si me llaman para quedar, incluso estando sola con mi hijo, cojo el marsupio y salgo enseguida, sin problemas.”

Name: Domenica dell’Arena
Country: Reggio Calabria, Italy
Date: August, 2017

Voices of Women

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